- ¿Qué es lo que te hace reaccionar: la Realidad o lo que tú supones sobre ella?
- Es evidente para mí; lo cual no significa que sea cierto.
- ¿De qué sirve tener ojos si el corazón está ciego?
- No todos los que tienen los ojos cerrados están dormidos. Ni todos los que tienen los ojos abiertos pueden ver.
- ¡Tiene usted un niño precioso! Esto no es nada. Debería usted verle en fotografía.
- No por mantener el termómetro elevado a base de echarle el aliento vas a calentar la habitación.
- La gente no desea la verdad. Desea promesas tranquilizadoras.
- Por desgracia, la mayoría de las personas poseen la religión suficiente para odiar, pero no lo bastante como para amar.
- Propiamente, para ser malo no necesitas quebrantar la ley. Basta con que la observes a la letra.
- Cuando las personas están alegres, siempre son buenas; mientras que, cuando son buenas, rara vez están alegres.
- ¿Seremos capaces alguna vez de contener nuestros esfuerzos, incendiar el fuego, humedecer el agua y añadirle color a la rosa?
- Lo malo de los ideales es que, si vives con arreglo a todos ellos resulta imposible vivir contigo.
- Cuando el zapato encaja, te olvidas del pie; cuando el cinturón no aprieta, te olvidas de la cintura; cuando todo armoniza, te olvidas del "ego". Entonces, ¿de qué te sirven tus austeridades?
- Cuando el monje va a la taberna, la taberna se convierte en su celda; cuando el borracho va a la celda, la celda se convierte en su taberna.
- Por lo general, la conducta de una persona muestra lo que el observador se imagina que muestra.
- Es mejor el sensualista afable que el santo malhumorado.
- Todo lo que hace falta para descubrir al "ego" es una palabra de adulación o de crítica.
- Si crees ser lo que tus amigos y enemigos dicen que eres, evidentemente no te conoces a ti mismo.
- En realidad, no eres tú lo que me importa, sino la sensación que me produce amarte.
- Donde hay amor hay desorden. El orden perfecto haría del mundo un cementerio.
- Si deseas un mundo perfecto, olvídate de la gente.
- Tratándose de personas, yo conozco lo que me gusta. Quieres decir que te gusta lo que conoces.
- Cuando tu corazón responda instintivamente a las alegrías y a las penas de los demás, sabrás que te has desprendido de tu yo y habrás alcanzado la experiencia de tu "uni-corporeidad" con la raza humana... y al fin habrá triunfado el amor.
- Jamás ha captado nadie la belleza de la rosa diseccionando sus pétalos.
- Los que saben no hablan; los que hablan no saben: por eso los sabios guardan silencio.
- Los inteligentes hablan; los estúpidos discuten.
- En realidad, no sé qué edad tengo, porque no deja de cambiar cada minuto.
- ¿Cómo hablarla del Océano a una rana de pozo?
- Si tienes un reloj, sabes qué hora es. Si tienes dos relojes nunca estarás seguro.
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